Vivir escondido en Minnesota: Andy y otros migrantes sobreviven a la mayor cacería de ICE
2026-02-08 - 07:15
DOMINGA.– No lo conozco en persona. No sé ni cómo luce porque apagó la cámara antes de que yo pudiera encender la mía. Lo escuché como en una radionovela de las más tristes. Andy es uno de esos cubanos que salió a manifestarse el 11 de julio de 2021, las protestas más grandes contra la Revolución en décadas. Por eso tuvo que irse de la isla. Llegó a Nicaragua y luego cruzó porMéxico. Vive en Minnesotadesde entonces. Consiguió un trabajo en jardinería. La semana pasada cumplió 28 años pero no pudo ni salir de su casa.Andy es un nombre falso. Pidió que lo cambiara porque no tiene documentos legales y justo vive en la cola de ese tornado que está llevándose a los inmigrantes de Estados Unidos como si fueran matas; lo mismo los suelta en una gasolinera en Chiapas, México, que en una cárcel de Eswatini, en África, luego de un acuerdo de deportación con el gobierno de Donald Trump.“¿Me escuchas ahí?”, preguntó Andy cuando empezamos a hablar. “Todo bien. Tranquilo”, le respondí, aunque nadie lo está realmente estos días. Le pregunté cómo está Minnesota, si se ha calmado un poco el tema de los operativos antiinmigrantesque ha volcado la atención de todo el mundo. Respondió que prácticamente no tiene idea: lleva semanas encerrado en casa y las noticias lo abruman. Sabe más o menos lo que escucha por la ventana o lo que le cuentan.Minnesota nunca fue el epicentro de nada relacionado con la inmigración. Es un estado del Midwestcon inviernos duros, lagos congelados, gente que dice ope al disculparse cuando choca contigo en el pasillo. Tiene apenas un 1.6% de población indocumentada, según The Global Statistics, menos de la mitad del promedio nacional. Estados como Texas, Florida o California tienen cifras mucho más altas. Pero no fueron esos sitios a donde el gobierno de Donald Trump mandó a miles de sus agentes. Fue a Minnesota.A inicios de diciembre empezó la Operation Metro Surge. Tres mil agentes federales desplegados en el área metropolitana de Minneapolis–Saint Paul, las llamadas Ciudades Gemelas. Todd Lyons, director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), lo confirmó el 6 de enero. “Tenemos la operación de inmigración más grande jamás realizada en este momento”, dijo en una entrevista para Newsmax, un medio de derecha.Andy veía que las cosas funcionaban con normalidad en un principio. Él seguía con su vida podando jardines y yendo a su otro empleo en una tienda donde despachaba cuatro días por semana. Más algún trabajito extra. Así conseguía dinero para enviarlo a su familia en Cuba o para arreglar la casa. Pero los estadounidenses de ascendencia somalí empezaron a llevar consigo pasaportes y tarjetas de identificación, asustados por la posibilidad de serdetenidos por agentes federales. El gobierno de Donald Trump había enfocado la mira hacia la comunidad somalí de Minnesota, luego de que un influencer conservador denunciara un supuesto fraude en centros de cuidado infantil operados por somalíes. El 30 de diciembre, el Departamento de Salud y Servicios Humanos le congeló a Minnesota unos 185 millones de dólares anuales que apoyaban el cuidado de miles de niños. Pero el estado seguía tranquilo y frío como una nevera por dentro. Hasta el 7 de enero. Ahí soltó su fuerza ese tornado llamado ICE. El asesinato de Renée Nicole Good durante el Operation Metro SurgeAndy estaba limpiando la casa de un cliente cuando asesinaron a Renée Nicole Good, a cinco cuadras de distancia. Era temprano. Él no se enteró de nada. Terminó el trabajo y se fue a su casa. Good tenía 37 años. Era una ciudadana estadounidense, madre de tres hijos, que escribía poemas. Manejaba su Honda Pilot por el sur de Minneapolis cuando vio una operación de ICE. El agente Jonathan Ross caminó alrededor de su vehículo, otro más se acercó y le ordenó salir. “Está bien, amigo, no estoy enfadada contigo”, le dijo la mujer a Ross. Luego giró el volante y empezó a conducir. Ross le disparó. Los informes mencionan dos aparentes heridas de bala en el pecho derecho, otra en el antebrazo izquierdo y otra en el lado izquierdo de la cabeza. También mencionan sangre en su oído izquierdo. Las imágenes se volvieron virales en cuestión de nada: Good desplomada en el asiento del conductor mientras la sangre corría. En los videos se escucha a una mujer gritándoles “¡asesinos!” a los agentes. Después los medios locales reportaron que era una profesora.El 7 de enero, Donald Trump escribió en Truth Social llamando a la mujer que gritaba “una agitadora profesional” y a Good, “desordenada, [que estaba] obstruyendo y resistiendo”. Dijo queICE sólo estaba tratando de “hacer a Estados Unidos seguro”.Dos días después, @AlphaNews publicó en X un video desde el teléfono celular del agente Ross, que muchos habían creído erróneamente que era su bodycam. El vicepresidente J.D. Vance llamó a Good “izquierdista trastornada”, un republicano de ojos azules diagnosticando trastornos mentales de una mujer muerta que ya no puede responderle. Dijo que “nadie debate” que ella apuntó su carro al oficial y pisó el acelerador. También regañó a los periodistas por “mentir” sobre el “inocente” oficial de ICE. Pero en los videos se veía a una ciudadana estadounidense asesinada por un agente federal mientras intentaba velar por su comunidad. Andy se enteró esa tarde cuando su esposo le puso las noticias. –¿Qué estabas haciendo cuando sucedió? –pregunté.–Salí del trabajo, regresé a mi casa y no vi ningún tipo de movimiento. El lugar de los hechos, las personas que se amontonaron alrededor, eso no lo vi en persona. Pero sí me lo comentó un amigo que vive cerca y salió.–¿Te asustaste?–Claro. Si a una ciudadana americana le pasó eso, imagínate qué puede pasar con un inmigrante negro.Pocas horas después del tiroteo, agentes federales llegaron a la secundaria Roosevelt después de una persecución en auto a un ciudadano estadounidense que intentó impedir las operaciones de ICE. Tiraron gas lacrimógeno a estudiantes que salían de clases, según testigos. El Departamento de Seguridad Nacional negó el gas lacrimógeno, pero el sindicato local de maestros dijo que sí lo usaron.Minneapolis Public Schools canceló las clases el resto de la semana. Las escuelas en Saint Paul cancelaron excursiones a Minneapolis. Los padres organizaron caravanas de autos para poder llevar a los niños a la escuela. Entre el 8 y el 11 de enero, los oficiales de policía de Minneapolis trabajaron más de 3 mil horas, dijo la autoridad, lo cual se traduce en más de dos millones de dólares de los contribuyentes. Las llamadas incluían reportes de posibles secuestros presuntamente cometidos por agentes de inmigración que dejaban los carros de los detenidos abandonados en plena calle. El 8 de enero, agentes federales sacaron a un inmigrante de su vehículo y lo dejaron rodando y bloqueando el tráfico.Andy abandonó su trabajo en la tienda al día siguiente. “No fue difícil irme porque verdaderamente primero era mi bienestar personal antes que un poco de dinero, ¿entiendes?”, dice. Sus superiores no le preguntaron nada cuando renunció pero todos entendieron la razón.La supervivencia permanente de los inmigrantes de Minnesota Una mañana de enero de 2026, un hombre solo en la parada de autobús de Park Avenue y la calle 38, en Minneapolis, se tapa la cabeza con la capucha de su sudadera gris. Mira hacia abajo, parece buscar algo en las otras capas de ropa que trae. No se percata de la camioneta SUV que se detiene ni del agente enmascarado de ICE que sale por la puerta del pasajero. El hombre se da la vuelta y mira al agente, que es más alto que él. Lo rodean los muros de vidrio de la parada. El hombre da un paso atrás y el agente da un paso hacia adelante. Todo queda grabado en un video de seguridad. Al hombre se lo llevan en ese vehículo sin placas. Nadie sabe su nombre.Los oficiales de inmigración dijeron que han arrestado al menos a 2 mil 400 personas durante la Operation Metro Surge, el operativo de inmigración más grande de Estados Unidos. Los vuelos de deportación que salen del aeropuerto de Minneapolis–Saint Paul pasaron de uno o dos por semana a vuelos casi a diario.El 8 de enero, dos empleados de Target en Richfield, ambos ciudadanos estadounidenses, fueron arrestados violentamente por agentes de ICE. Uno de ellos pidió que le dejaran enseñar su pasaporte. El otro le pidió a alguien que llamara a su mamá. En uno de esos videos virales se ve cómo dejan a uno de los muchachos afuera de un Walmart, llorando, con moretones visibles.Los negocios de Minneapolis reportaron caídas en sus ingresos porque los clientes no se sentían cómodos saliendo a ningún lado. Andy tiene un amigo muy cercano. En el edificio en el que vive, agentes de ICE persiguieron a dos vecinos que llegaban en su automóvil. Se metieron por el garaje y los detuvieron ahí mismo. “Coño, ‘brother’”, le digo, las únicas palabras que me vienen.Andy cree que tiene suerte de ser negro porque no encaja con el perfil racial que usan los agentes. Pero el jefe de policía de Brooklyn Park confesó que hasta los policías fuera de servicio están siendo parados e interrogados por su apariencia física.El 20 de enero, agentes de ICE se llevaron a un niño de cinco años, Liam Conejo Ramos. Los funcionarios escolares contaron que los agentes llevaron al niño hasta la puerta de su casa y lo usaron como carnada para que su madre abriera. La agencia, en su versión, dijo que el padre de Liam lo abandonó en