Arturo Balderas Rodríguez: Desde el otro lado
2026-02-02 - 09:05
Es muy pronto para decir que Donald Trump ha entendido que su política migratoria excedió los límites de sus atribuciones constitucionales. La forma brutal en que los agentes federales del ICE y la patrulla fronteriza concretaron el guion de Stephen Miller, asesor presidencial y arquitecto de la política migratoria, llegó a su límite con el impune asesinato de dos ciudadanos estadunidenses a manos de dichos agentes. El guion está diseñado para que sus ejecutores cometan todo tipo de atrocidades y violaciones a los derechos humanos. El apoyo que los sufragantes dieron a Trump para resolver la crisis migratoria se convirtió en condena por los excesos de sus subordinados y acabó por generar la repulsa de muchos de sus votantes. En principio se negó a reconocer los excesos de los agentes, pero ante la magnitud de las protestas, dentro y fuera de su administración, admitió revisar los procedimientos de las autoridades migratorias. En primer término, destituyó al comandante de operaciones de la patrulla fronteriza, cuyas prácticas se equiparaban con las de los mercenarios paramilitares kaibiles. Después accedió a dialogar con el gobernador de Minesota y el alcalde de Mineápolis y a autorizar la investigación sobre lo sucedido en esa ciudad. No es extraño un cambio en la actitud del presidente, pero aquí obedece a la pérdida de popularidad que, por añadidura, está arrastrando también la de los candidatos de su partido a varios puestos de elección popular. Resolver el problema migratorio, como prometió en su discurso de inauguración, parecía haber dado resultados a la luz de sus partisanos; sin embargo, los excesos y la violación de los derechos humanos de autoridades migratorias han creado alarma, molestia e indignación, por lo que el reconocimiento a esa política se convirtió en repulsa generalizada. La inminencia de las elecciones de noviembre podría ocasionar un punto de inflexión en la política migratoria para detener su caída de popularidad. Habrá que ver si el cambio no es sólo cosmético. Hay que añadir que esta pérdida en su popularidad también tiene que ver con la desazón en millones de hogares por el alza del costo de la vida. La bonanza que Trump prometió se ha convertido en angustia para millones que ven cómo su salario se esfuma. Para colmo, sus declaraciones, los exabruptos en el marco de su política exterior y arancelaria, así como sus ataques contra Canadá y países europeos han ocasionado un realineamiento inesperado en la comunidad internacional. Los efectos podrían ocasionar una disrupción en el mundo, con consecuencias que serían impredecibles.